MUSEO PALEONTOLÓGICO DE MUNICH. LOS FÓSILES DE SOLNHOFEN (y II).

En el último post dije que iba a hablaros del yacimiento de Solnhofen y como lo prometido es deuda, aquí lo tenéis. A mitad de camino entre Múnich y Núremberg se encuentra la localidad de “Solnhofen”. Esta localidad cuenta desde antiguo con canteras de piedra natural, la cual se utilizaba principalmente para la construcción. No obstante en el siglo XIX empezó a ser especialmente apreciada para realización de “litografías” (que precisamente significa “impresión de piedra”). La litografía es una técnica que permite reproducir una obra grabada sobre caliza, era algo así como la “fotocopiadora” o más bien la “multicopista” de la época. La calidad de las reproducciones venía condicionada por el tamaño de los pequeñísimos granos que componían estas lajas de roca caliza, a menor tamaño mayor calidad, en esto las piedras de Solnhofen eran excepcionalmente buenas. Pasado el tiempo los propios canteros, de vez en cuando, encontraban restos de animales, desaparecidos algunos y otros increíblemente actuales. Los hallazgos se fueron multiplicando y los paleontólogos se encontraron con un auténtico tesoro, la misma cualidad que permitía realizar litografías de alta calidad era la que había propiciado la conservación de los fósiles con un grado de fidelidad hasta ahora rara vez encontrado. Se conservaban hasta las alas de los insectos, como las de las libélulas, e incluso partes blandas (por regla general son las partes que más rápido se descomponen tras la muerte y no suelen fosilizar), llegando incluso a poder recoger medusas, ¿os imagináis?, una medusa que es casi 99% de agua!! Increíble. El estudio sistemático de estas rocas ha proporcionado ejemplares de más de 600 especies, incluyendo animales y plantas.

Fósil de “Arqueopteryx”.

Uno de los hallazgos más espectaculares fue el “Archaeopteryx” (literalmente “pluma antigua”), la primera ave voladora. En el museo encontramos varias placas de caliza con sus fósiles, una reconstrucción magnífica en la que se aprecia su colorido plumaje y varios paneles explicativos.

 

Así pudo ser el Arqueopteryx, luciendo su colorido plumaje.

 

Dibujo del Museo paleontológico de Múnich con dos Arqueopteryx.

También podemos observar otros animales que sin duda reconoceremos como un antiquísimo ancestro de las gambas o langostinos actuales (crustáceos).

Los peces también están representados, entre ellos tenemos dos especies singulares, la primera conocida como “Gyrodus”  da la sensación de ser un pez bastante plano y redondo con pequeños pero afilados dientes.

Gyrodus o Pez Luna jurásico.

La segunda especie es más famosa y conocida, se trata de un “Celacanto” considerado como “fósil viviente” porque en la actualidad se puede pescar  en las aguas profundas del Océano Índico. No obstante, hasta 1987 no se pudo observar en su medio natural. Por otra parte debemos decir que parece increíble que la morfología de fósiles y ejemplares actuales sea idéntica, parece ser que la evolución no ha afectado a este animal durante millones de años.

“Celacanto”. Jurásico Superior. 150 M.a.

El aire del museo también está ocupado con fósiles, muchos reptiles voladores quedaron fosilizados en las calizas de Solnhofen, como ejemplo aquí os dejo un magnífico “Pteranodonte” que sobrevuela el patio del edificio.

Pteranodonte.

Y para finalizar, debo reconocer que si la entrada del edificio no me gustó mucho, la parte trasera fue todo lo contrario y una gran sorpresa. ¿Os gustaría tener una fuente en vuestro jardín o frente a vuestra casa? A mí me gustaría tener ésta de aquí abajo…

Muchas gracias por vuestra atención. #Arqueosaludos.

Te gustó este artículo? Ahora puedes hacer al menos una de las siguientes cosas:

  1. Dejar un comentario con tu opinión sobre el artículo.
  2. Dar un “Like” aquí mismo.
  3. Visitar nuestro Facebook (Arqueofilia.com) y allí compartir y/o dar un “Like”
  4. Comparte en Twitter  (@Arqueofilia) y/o marca el corazón (Me gusta).

Muchas Gracias a tod@s!!

 

El MUSEO PALEONTOLÓGICO DE MÚNICH. (I)

Museo Paleontológico de Múnich.

Hace pocos años y por motivos laborales pasé una temporada en la ciudad de Múnich (sur de Alemania), capital del estado de Baviera, famosa por su “Oktoberfest” y por su “BMW Welt” entre otras muchas cosas. Sin embargo esta ciudad encierra muchos tesoros…también paleontológicos. Dinosaurios, pteranodontes, triceratops, dientes de sable, osos cavernarios, arqueopteryx, ciervos gigantes, ammonites e incluso algún fósil viviente… y todo esto en un edificio de apenas 200 metros cuadrados de planta ubicado en el centro de Múnich!! En esta ocasión vamos a dejar la arqueología y nos vamos a pasar a la paleontología, otra de mis pasiones, porque realmente no están tan lejos una de la otra y como ya sabéis “Arqueofilia” es “Arqueología y mucho más”. Bueno, vamos al grano. En el centro de la ciudad, en una calle corriente y en un edificio no muy moderno, quizás para no desentonar con los fósiles que alberga…jeje, se encuentra el museo paleontológico de Múnich, el cual depende y es gestionado por la universidad. Se trata de un edificio articulado alrededor de un patio porticado con dos alturas y donde no hay un metro cuadrado, ni cúbico (lo digo porque el aire también está ocupado…ya veréis) que no contenga un fósil, en realidad el museo empieza en un pasillo que da acceso al patio donde ya hay expuestas algunas piezas. A continuación voy a comentar someramente algunos de los más interesantes.

Megaceros o Alce irlandés.

Nada más entrar nos encontramos con un magnífico ejemplar de “Megaceros”, también conocido como “alce irlandés”, el cual es una especie de gamo gigante con una espectacular cornamenta de 3 mts en horizontal, al parecer esta especie vivió en Eurasia hasta hace tan sólo 2.500 años.

Platybelodon.

A su espalda, en la otra esquina del patio, podemos ver el espécimen más grande del museo, perteneciente a la familia de los elefantes (proboscídeos) tenemos un “Platybelodon” con unos anchos dientes que sobresalían de una mandíbula inferior, ya de por sí alargada, y que utilizaba a modo de “pala” para desenterrar los vegetales que componían su dieta. Este animal vivió en el Mioceno y la verdad es que impresiona, ya que desde donde mejor se puede observar es desde el primer piso.

Reptil Tecodonto.

Nuestro mastodonte está acompañado, por su lado izquierdo, por un reptil “Tecodonto” (no he sido capaz de precisar más su genealogía, aunque por sus características creo que no me equivoco), esta clase de reptiles dieron origen a los dinosaurios, cocodrilos y pterosaurios, por lo que este orden es sumamente importante en paleontología

Dientes de Sable.

Mucho más conocido es el “Dientes de sable” este mamífero felino de grandísimos colmillos, casi como espadas y de donde procede su nombre, que vivió al principio de nuestra era, la era Cuaternaria, conviviendo con mamuts y con el hombre moderno

Mandíbula de Oso de las Cavernas.

Otro fósil típico del Cuaternario es el “Oso de las cavernas”, de mayor tamaño que los osos actuales y del que generalmente se encuentran sus cráneos, mandíbulas o únicamente sus colmillos.

Por último os quisiera enseñar una cabeza de dinosaurio bastante bien conservada , concretamente de “Triceratops”, también sobradamente conocido.

 

Triceratops.

En fin, quedan todavía muchos fósiles que mostraros, pero no ser pesado y en un próximo post os hablaré de un yacimiento, “Solnhofen”, del cual hay una importante colección en este mismo museo. Hasta muy pronto . Por cierto cada vez que pincháis en “Me gusta” tengo una razón más para seguir escribiendo. Muchas gracias por vuestra atención. .#Arqueosaludos.

 

 

 

LOS HIPOGEOS FENICIOS DE “BARIA”.

Los fenicios fundaron la colonia de Baria, la actual Villaricos (Cuevas de Almanzora, Almería) allá por el siglo VIII a.C., formando parte de las numerosas fundaciones que podemos encontrar en esa época a lo largo de todo el litoral andaluz. Su ubicación responde al modelo conocido como “paisaje fenicio”, es decir localizaciones favorables para el acceso marítimo (pequeñas bahías o islas cercanas a la costa), de fácil defensa (islas o promontorios costeros) y con buenas comunicaciones hacia el interior (cursos fluviales navegables).

Baluarte defensivo del siglo XVIII junto al yacimiento.

Pues bien, Baria contaba con todo esto, un buen puerto, colinas cercanas al mar y un río (Almanzora) y además, buena pesca para la industria de la salazón y el garum. Por si esto fuera poco, la cercana Sierra Almagrera proporcionaba galena argentífera (mineral del que se obtiene el plomo y la plata) y minerales mena de hierro. Fue precisamente esta riqueza mineral la que muchos siglos después (s.XIX) atrajo la atención de compañías mineras extranjeras. Uno de sus ingenieros, Luis Siret, de origen belga, sería el gran descubridor de Baria y de muchos otros enclaves arqueológicos de la provincia de Almería. Esta gran riqueza ha sido la causa de la prolongada ocupación de este rincón almeriense durante tantos siglos. Es de reseñar que ya antes de la llegada de los fenicios existió un asentamiento íbero,  el cual coexistió pacíficamente junto a los nuevos colonos.

Vista general de los hipogeos.

De especial relevancia fue el descubrimiento de una necrópolis con unas 2.000 sepulturas y unos 50 hipogeos, los cuales abarcan un período de tiempo que va desde la época fenicia hasta la tardorromana, aunque la inmensa mayoría se adscriben a este primer momento. Hace ya varios años que estuve allí, cuando la protección y puesta en valor de dichos hipogeos no era la más deseable pese a que en opinión de muchos especialistas la necrópolis de Baria y su ciudad en conjunto podían convertirse en un magnífico reclamo turístico (hay que tener en cuenta, por ejemplo,  que Vera se encuentra a muy pocos kilómetros de Villaricos) y por lo tanto un elemento generador de riqueza para la zona. Hoy día aunque los hipogeos se pueden visitar, Baria sigue siendo una gran desconocida para los aficionados a la Arqueología y la Historia.

Hipogeo restaurado en el que se aprecia la piedra para cerrarlo.

 

Entrada de un hipogeo con acceso en rampa.

Bueno, a ver si me centro y os hablo ya de la necrópolis, porque de la ciudad de Baria quizás nos ocupemos en un futuro ya que hay mucho para contar. Pues bien, como os venía diciendo, de la necrópolis de Baria han quedado cinco hipogeos, sobre los cuales se ha actuado  para restaurarlos y conservarlos como se merecen. ¿Qué es un hipogeo?, vale, vale, lo explico para que no haya dudas, un hipogeo es una estructura artificial y subterránea excavada en la roca donde se depositan los restos de uno o varios difuntos junto con sus ajuares funerarios, suelen estar cerrados por grandes piedras u “ortostatos” que pueden adoptar diversas formas, desde casi circulares hasta cuadrangulares. Los ajuares que se encuentran en su interior están relacionados, como cabría esperar, con las creencias religiosas, incorporando elementos simbólicos relacionados con la vida. Especialmente relevantes fueron los hallazgos, en gran cantidad, de huevos de avestruz pintados o grabados (dedicaremos un post a estos en otro momento), cerámica, objetos de metales preciosos (anillos, etc.). En la entrada de los mismos se encontraba un “cipo” o “estela” con inscripciones relativas a los difuntos que ocupaban  los hipogeos. Los hipogeos se excavaron sobre la roca existente, esquistos (roca parecida a la pizarra y con la que se confunde a menudo), la cual es relativamente fácil de trabajar debido precisamente a la “esquistosidad” (disposición de la roca en planos más o menos paralelos). Su estructura contaba con un acceso, a modo de pasillo al aire libre, bien como simple rampa o bien con escalones, el cual desembocaba en la cámara funeraria. Dicha cámara tenía una altura media de 1,8 mts y una anchura variable, llegando en alguna ocasiones a ser de más de 3 mts, además contaba con un banco o nicho tallado en la piedra donde se depositaba el inhumado y su ajuar. Los hipogeos rehabilitados se encuentran en el mismo flanco de un pequeño barranco que desemboca en otro mayor, el cual se orienta buscando el mar. Naturalmente los ocupantes de estos hipogeos eran personajes de alto rango que gustaban de joyas y de la fina cerámica griega, con la que probablemente ellos mismos comerciaban. En espera de que Baria reclame su puesto como enclave arqueológico singular que es  y podamos ver su ciudad romana y cartaginesa, os animo a que por lo menos visitéis la necrópolis y sus hipogeos, aquí os he dejado algunas imágenes de lo que podréis ver. #Arqueosaludos.

“SIEGA VERDE”.PREHISTORIA GRABADA EN PIEDRA.

Logo de Siega Verde. ADECOCIR.

No muy lejos de la frontera con Portugal existe un lugar donde el hombre del Paleolítico Superior dejó una huella indeleble sobre la piedra. Ese lugar es “Siega Verde”. Este verano, como me encontraba visitando a unos amigos en la provincia de Salamanca, he aprovechado para acercarme y conocer tan singular sitio.

Localización.

El yacimiento se ubica en los términos municipales de los pueblos de Villar de la Yegua, Villar de Argañán y Castillejo de Martín Viejo, ocupando unos 3 Km. del cauce del río Águeda, a tan solo 15 Km. de Ciudad Rodrigo, donde grabados sobre la piedra se han localizado un total de 94 paneles con más de 500 representaciones, mayoritariamente de zoomorfos (caballos, bóvidos y cérvidos principalmente), además de figuras antropomorfas y diversos símbolos abstractos, todos ellos al aire libre.

Importancia del yacimiento.

Grabando la piedra. ADECOCIR.

Siega Verde es junto al cercano yacimiento portugués de Foz Côa uno de los conjuntos de arte rupestre paleolítico más importantes de toda Europa. El valle del Côa fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1998, haciendo extensiva esta declaración a la estación de Siega Verde en el año 2010. Además, se da la particularidad de que ésta ha sido la primera vez en que la UNESCO reconoce bajo una misma declaración a dos lugares pertenecientes a países distintos. Los otros dos enclaves de arte rupestre paleolítico europeo que la UNESCO ha reconocido hasta la fecha son, por una parte, las “Cuevas pintadas del Valle del río Vézère” (Francia, 1979) y, por otra parte, la “Cueva de Altamira” (1985) y las “Cuevas con arte rupestre de la Cornisa Cantábrica” (2008). Todo esto nos da una idea de la importancia de este sitio arqueológico.

 

¿Qué podemos ver?

Calco de uno de los paneles más interesantes. (Modificado de ADECOCIR).

Como ya hemos adelantado en los numerosos paneles catalogados podemos encontrar representados muchos animales, la mayoría herbívoros que eran cazados por nuestros ancestros, como los “uros” (bóvidos salvajes cuyo tamaño era el doble de un toro actual), ciervos (un caso especial son los “megaceros”, ciervos de gran alzada con una espectacular cornamenta), caballos (con un aspecto muy parecido a la única subespecie salvaje de caballo que sobrevive en la actualidad, el “caballo de Przewalskii”), cabras, etc. Sin embargo, existe una representación destacable por su rareza, ya que normalmente se representan, solos o en conjunto, aquellos animales que eran objeto de caza, pero no depredadores. Se trata de la figura de un cánido (lobo) el cual aparece en un panel junto a un gran uro, varios caballos, la cornamenta de una cabra en vista frontal y un símbolo abstracto en forma de “U”.

Calcos de paneles con figuras en conjunto y aisladas. (Modificado de ADECOCIR).

Cabe reseñar la coexistencia en el yacimiento de representaciones de animales pertenecientes a la fauna eurosiberiana (característicos de clima frío) como son los renos, bisontes y rinocerontes lanudos junto a otros elementos mediterráneos, como es el caso de los ciervos. Esto nos habla de la alternancia del clima frío con otros períodos más cálidos, coincidiendo con las últimas fases de la última glaciación (Würmiense), la cual tuvo su apogeo hace 20.000 años a.C. El cambio climático que tuvo lugar posteriormente supuso la retirada progresiva de los glaciares y el aumento de las temperaturas y la humedad a nivel global, favoreciendo la sustitución de un tipo de animales por otros mejor adaptados. Dichos animales normalmente aparecen representados en conjuntos de 2 a 6 figuras, aunque no son raros los grabados con un único elemento en paneles de rocas aisladas. Lo más común es que estas figuras adopten una posición estática de perfil absoluto, ya que las técnicas empleadas, a diferencia de la pintura, no permiten conseguir una sensación de profundidad.

Prótomo de caballo piqueteado.(ARQUEOFILIA)

Las partes más representadas son los “prótomos” (parte del cuerpo que incluye la cabeza y la totalidad o parte del cuello del animal), en otras ocasiones se representa únicamente la cabeza y la línea superior del lomo (conocida como “línea cérvico-dorsal”). Son numerosos los detalles como las orejas, las crines enhiestas o “crineras” en los caballos (típicas de los caballos de Przewalskiii y de las cebras), los cuernos, la indicación del sexo, así como el denominado “despiece ventral”. Este último consiste en tres líneas curvas que dibujan una “M” muy abierta y que se usan para delimitar el lomo del vientre del animal, quizás indicando de manera gráfica un cambio en la coloración del pelaje. Por otra parte, las partes distales de las extremidades (pezuñas) no suelen aparecer en los grabados.

 

Calcos con distintos elementos compositivos. (Modificado de ADECOCIR).

Otro tipo de representaciones se corresponden con vulvas (interpretados como símbolos asociados a la fertilidad) o signos de diversos tipos como “claviformes” o “tectiformes”, algunos de estos últimos con forma de retícula, todos de difícil interpretación, quizás redes o trampas para cazar a los animales representados.

La técnica.

Para representar tanto las figuras zoomorfas como los símbolos abstractos se usaron tres técnicas:

  1. Piqueteado. Consistente en percutir con una piedra dura (principalmente de cuarzo o cuarcita), previamente afilada en uno de sus extremos, sobre la roca (percusión directa) aunque también se puede usar otra piedra a modo de martillo (percusión indirecta). En ambos casos se actúa sobre aquellas zonas en las que el esquisto presenta una superficie más o menos lisa. Estas superficies lisas se producen como consecuencia de la propia naturaleza de la roca (tanto la pizarra como el esquisto se deshacen en lajas o planchas de roca a favor de planos paralelos entre sí, esta propiedad se conoce en geología como “esquistosidad”) o bien aprovechando las paredes lisas aunque ligeramente curvadas que presentan las “marmitas de gigante” (grandes oquedades sobre el lecho rocoso del río producidas por la erosión continua de las piedras del fondo al formarse un remolino de gran energía).
  2.  Incisión. Consiste en presionar y arrastrar de manera continua sobre la superficie rocosa, usando esta vez un material puntiagudo, una hoja o lámina de sílex. Apareciendo finas líneas que sirven tanto para esbozar la figura, perfilar los piqueteados o añadir detalles.

     3.  Abrasión. Consiste en retocar una línea de manera sucesiva formando un surco más profundo.

Todas estas técnicas se usan individualmente o bien de forma combinada en una misma figura. Originalmente aparecen trazos (incisión y abrasión) o pequeños hoyitos (piqueteado) de color blanco que provocan un gran efecto de contraste sobre el fondo gris oscuro de los paneles, no obstante con el paso del tiempo y debido a la composición mineral de la roca (con gran cantidad de minerales ferrosos) el color se vuelve rojizo debido a la oxidación de dichos minerales, consiguiendo el aspecto de una falsa pintura.

La datación.

No es fácil datar una estación al aire libre ya que no se pueden establecer relaciones con otros elementos del contexto arqueológico (no hay restos de hogueras susceptibles de ser utilizados para la prueba del C14, no hay industria lítica que se pueda comparar con otra conocida y bien datada, etc). Sin embargo si podemos establecer relaciones con las pinturas realizadas en el interior de las cuevas. Dichas pinturas utilizan técnicas de representación y convencionalismos comunes a los grabados como son las “líneas cérvico-dorsales”, los “despieces ventrales en M”, etc. Como consecuencia de este análisis comparativo se ha concluido que los grabados se produjeron entre 20.000-11.000 años a.C, correspondiendo a los períodos Solutrense y Magdaleniense.

¿Qué tiene de especial Siega Verde?

Esta acumulación de figuras en un lugar tan delimitado no es casual, Siega Verde es un importante lugar de paso tanto de hombres como de animales ya que el río Águeda en este punto permite ser vadeado antes de encajarse en los Arribes del Duero.

Por otra parte es importante señalar la gran fluctuación del caudal que presenta este río, alternando grandes avenidas con prolongadas sequías. Sin embargo, en cualquier época se podría encontrar pozas con agua, haciendo de este sitio un lugar muy atractivo para las sedientas manadas que acudirían a saciar su sed en el fondo del valle.

Así mismo provocar la entrada de estos animales en el agua sería una ventajosa forma de darles caza, al limitar su capacidad de movimiento y por lo tanto de huida, se aumentaba la probabilidad de conseguir una buena pieza y todo ello con un menor esfuerzo.

Se cree que los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior establecerían sus campamentos en las terrazas del río (apartados del cauce para evitar a los depredadores que también bajarían a beber) en largas temporadas que abarcarían desde el comienzo de la primavera hasta bien entrado el otoño, teniendo que abandonar el lugar en el invierno debido al rigor del clima. Precisamente el clima debió ser un factor decisivo en el abandono del lugar tras acabar el Paleolítico ya que no existen grabados posteriores pertenecientes ni al Neolítico ni a la Edad de los Metales, al contrario que en otros valles con grabados, como es el caso de la estación de “Domingo García” en Segovia.

Significado de los grabados.

Son muchas las interpretaciones que se le han atribuido al arte paleolítico, algunas relacionadas con la “religión”, el “chamanismo”, los “tótemes”, el “arte por el arte” etc. A mi personalmente me convencen dos posturas; la primera es la que aboga por explicar estas manifestaciones como magia propiciatoria para la caza, tesis avalada por la abrumadora presencia de animales que son en definitiva piezas de caza. La otra propone que los paneles serían elementos de señalización de territorios de caza para las tribus de cazadores-recolectores, legitimando cierta “propiedad” o “exclusividad” de determinadas zonas. Sea como fuere la verdad es que el realismo, el naturalismo y la fuerza expresiva de las figuras es capaz de trasladarnos a otra época, hace miles de años, cuando la humanidad todavía no tenía fronteras y la naturaleza era la patria común de todos los hombres.

Espero que os haya gustado y si tenéis oportunidad no dejéis pasar la ocasión y acercaros, merece la pena. #Arqueosaludos.

“HOMO NALEDI”. UNA NUEVA ESPECIE HUMANA.

Una vez más la denominada “Cuna de la Humanidad”, integrada por los yacimientos sudafricanos de Sterkfontein, Kromdraai, Wonder Cave y Swartkrans, (a los que habrá que añadir la cueva “Rising Star”, recientemente descubierta en 2013) nos depara una nueva sorpresa. Se trata de una nueva especie del género Homo, el “Homo naledi” (naledi significa “estrella” en el idioma del pueblo sotho).

Su descubridor, el paleoantropólogo y arqueólogo americano Lee Rogers Berger, conocido también por ser el descubridor del “Australopithecus sediba” y por sus estudios acerca de los “Australopithecus africanus”, ha podido fijar y definir esta especie en base a 1.500 restos óseos de al menos 15 individuos de distintas edades encontrados en la denominada “cámara dinaledi”  de la mencionada cueva “Rising Star” , la cual posee un acceso especialmente complicado debido a la estrechez de algunos pasos, cuestión que ha condicionado que los investigadores que han accedido a la misma hayan tenido que ser de constitución  especialmente delgada.

La posición filogenética, esto es, su lugar y relación en la foto de familia del árbol evolutivo de la humanidad, todavía está por determinar. Como ocurre en muchos casos los restos fósiles estudiados presentan características propias del género Homo (comunes a H. Erectus y H. Hábilis ) como son la morfología del cráneo y la disposición de los huesos de manos, pies y piernas, a la vez que incluyen otras más propias de los Australopithecus, como la pequeña capacidad craneal (500 c.c.) y la disposición del  extremo proximal del fémur, además de la estructura general del tronco.

Este nuevo fósil humano se ubicaría temporalmente dentro de una horquilla entre 2,5 y 2,8 M.a., aunque la datación exacta será difícil de obtener debido a que las cuevas no son los mejores sitios para una datación precisa. A diferencia de otras cuevas sudafricanas donde han aparecido restos de australopitecinos mezclados con otra fauna (como mandriles) y cuyo origen estaría según demostró C. K. Brain, en la actividad depredadora de grandes felinos ( concretamente leopardos), en Rising Star existe una anómala concentración de individuos de varias edades y de la misma especie, planteando la posibilidad de que “Homo naledi” practicase enterramientos deliberados de sus congéneres. Si ya algunos autores habían cuestionado este mismo tipo de prácticas relacionadas con H. antecessor, no se qué pueden estar pensando en estos momentos ya que “Homo naledi” es muchísimo más antiguo que H. antecessor, con tan sólo 900.000 años de antigüedad. No obstante me imagino que por ahora la hipótesis de un evento catastrófico no estará definitivamente descartada como vía para justificar tan alta concentración de restos. El debate está servido. Homo Naledi, bienvenido a la familia y ya te buscaremos un lugar para la foto de familia. #Arqueosaludos.